Para técnicos

Cuánto cobra un técnico autónomo: cómo calcular lo que de verdad ganas

Por Equipo FIXARR··8 min de lectura

La pregunta que todo el mundo hace mal

"¿Cuánto cobra un técnico autónomo?" no tiene respuesta. Depende del oficio, de la provincia, de si trabajas para particulares o para empresas, de cuántos kilómetros comes al día y de si te pagan a treinta días o a noventa. Cualquiera que te dé una cifra cerrada te está vendiendo algo.

La pregunta que sí tiene respuesta es otra: cuánto te queda a ti de cada hora que trabajas. Y esa la puedes calcular tú esta tarde con un papel.

No vas a encontrar aquí tarifas de mercado ni sueldos medios, porque no existen y porque los que circulan por ahí están sacados de la manga. Vas a encontrar el método. Los números los pones tú.

Paso 1: cuántas horas facturas de verdad

Este es el paso donde se equivoca casi todo el mundo, y el que hace que un autónomo con la agenda llena acabe el año sin nada en el banco.

Trabajas muchas horas. Facturas bastantes menos. Coge un mes normal y resta todo esto:

  • Los desplazamientos que no cobras aparte.
  • El tiempo de buscar la pieza, llamar al proveedor y esperar a que llegue.
  • Los presupuestos que haces y que luego no salen.
  • Las visitas en garantía, cuando vuelves gratis.
  • Los avisos que se caen porque el cliente no está en casa.
  • La administración: facturas, cobros, perseguir impagados, papeles, gestoría.
  • La formación y la renovación de carnets.

Lo que queda son tus horas facturables. Apúntalas durante un mes de verdad, no de memoria. La diferencia entre lo que crees y lo que es suele ser grande, y siempre para peor.

Paso 2: suma lo que te cuesta estar abierto

Los costes fijos son los que pagas trabajes o no. Haz la lista completa, aunque duela:

  • La cuota de la Seguridad Social del régimen de autónomos.
  • El seguro de responsabilidad civil.
  • El vehículo entero: cuota o amortización, seguro, impuesto, ITV, mantenimiento, neumáticos y combustible.
  • Herramienta: lo que compras al año y lo que se rompe. Y la calibración de los equipos de medida.
  • Móvil y datos.
  • Gestoría.
  • Software y aplicaciones que uses.
  • Ropa de trabajo y equipos de protección.
  • Local o almacén, si tienes.
  • Formación y renovación de carnets.

Súmalo todo y divídelo entre doce. Ese es tu coste fijo mensual.

Paso 3: el coste de una hora tuya

Aquí está la cuenta que lo cambia todo:

Coste por hora facturable = costes fijos del mes ÷ horas facturables del mes

Eso es lo que te cuesta a ti una hora antes de ganar un solo euro. Es el suelo. Por debajo de esa cifra estás pagando por trabajar.

Y ojo con la trampa: si un mes facturas menos horas, tu coste por hora sube, porque los fijos siguen ahí. Por eso los meses flojos hacen tanto daño.

Paso 4: lo que quieres ganar

Encima del coste va tu margen. No es codicia: es lo que te tiene que quedar para vivir, para las vacaciones que nadie te paga, para el mes que te pones malo y para el colchón que te permite decir que no a un trabajo malo.

Precio por hora = coste por hora + lo que quieres ganar por hora

Y sobre ese precio, todavía queda descontar impuestos. Volvemos a ello en un minuto.

Un ejemplo aritmético, con números inventados

Aviso importante: los números que vienen ahora son inventados a propósito. No son tarifas de mercado, ni una recomendación, ni lo que se cobra en tu zona. Están puestos redondos para que veas la mecánica. Los tuyos serán otros y son los únicos que valen.

CasillaEjemplo inventado
Costes fijos del mes (todos juntos)1.000 €
Horas trabajadas al mes160
Horas realmente facturables90
Coste por hora facturable (1.000 ÷ 90)11,11 €
Margen que quieres por hora20 €
Precio por hora a facturar31,11 €

Fíjate en lo que enseña el ejemplo. Con las mismas 160 horas de trabajo, si consigues facturar 110 en vez de 90, tu coste por hora baja y tu margen sube sin tocar el precio. Ganar más no siempre es subir la tarifa: muchas veces es reducir el tiempo que regalas.

Y al revés: si un mes solo facturas 60 horas, ese mismo coste fijo se reparte entre menos horas y el suelo se te dispara.

Lo que se te olvida descontar

De lo que facturas, no es todo tuyo. Antes de darte por satisfecho, quita:

  • El IVA que repercutes no es tuyo. Lo cobras, lo guardas y lo ingresas. Meterlo en la caja del mes es el error clásico que revienta un trimestre.
  • Las retenciones y el impuesto sobre la renta. Lo que pagas depende de tu situación; eso lo cuadra tu gestoría.
  • Los días que no trabajas. Vacaciones, festivos, una baja. Nadie te los paga, así que tienen que estar dentro de tu margen.
  • Los impagados. Todos los años hay alguno. Si no lo cuentas, te lo comes entero.
  • Las garantías. Volver a una casa gratis tiene un coste real en horas y en combustible.
  • La reposición de herramienta. El equipo bueno se paga solo, pero se paga.

Si facturas a otra empresa, tradúcelo a euros por hora

Cuando trabajas para una empresa por servicio o por porcentaje, la cifra que te cantan no se puede comparar con nada hasta que la conviertes en euros por hora puerta a puerta: tiempo de trayecto incluido, papeleo incluido.

Un porcentaje alto sobre servicios pequeños y muy dispersos puede pagarte peor que un porcentaje menor con avisos agrupados en un barrio. La distancia entre avisos es una parte enorme de tu rentabilidad y casi nunca sale en la conversación.

Por eso conviene saber, antes de aceptar, cada cuánto te liquidan, a cuántos días cobras, quién paga los materiales y cuántos servicios esperan a la semana. Cuando esas condiciones vienen escritas por delante —como en las vacantes para autónomos del portal del técnico— puedes hacer esta cuenta antes de decir que sí, en vez de descubrirla en la tercera liquidación.

Sin datos apuntados, esto es adivinar

Todo el método se apoya en un dato que casi nadie tiene: las horas reales por servicio. Si las calculas de memoria, el resultado es una ilusión.

Apúntalas en el momento, no por la noche. Hora de llegada, hora de salida, repuestos gastados, kilómetros. Si trabajas con una aplicación de campo, ya te lo registra sola mientras haces el parte; TechGo, por ejemplo, se descarga desde la página de descargas de FIXARR y deja el parte cerrado en casa del cliente, con las horas y los repuestos dentro. Sirve cualquier sistema, incluso una libreta, mientras sea el mismo todos los días.

Al tercer mes tendrás tu media real por tipo de avería. Ahí dejas de poner precio a ojo.

Las cifras oficiales, en su fuente

Hay números que cambian cada año y que no tiene sentido leer en un blog: la cuota del régimen de autónomos y sus tramos, los tipos y las obligaciones fiscales, las bonificaciones. Míralos siempre en la Seguridad Social y en la Agencia Tributaria, o pregúntale a tu gestoría, que es quien conoce tu caso. Cualquier cifra copiada de un artículo puede estar caducada, y en esto una cifra caducada sale cara.

En resumen

  • No preguntes cuánto cobra un técnico autónomo. Calcula cuánto te cuesta a ti una hora.
  • Las horas facturables siempre son menos de las que trabajas. Ese es el número clave.
  • Coste por hora = fijos ÷ horas facturables. Debajo de ahí, pierdes.
  • Descuenta impuestos, días sin trabajar, impagados y garantías antes de cantar una tarifa.
  • Y si estás empezando por tu cuenta, aquí tienes lo que sí y lo que no te va a resolver montártelo, dicho sin humo.

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